Síntomas de bronquitis en bebés: cómo identificarlos y qué hacer

Tabla de contenidos

Lo más visto:

Logotipo de Fisiotórax blanco

Expertos en fisioterapia respiratoria

Tu respiración influye más de lo que crees. Descubre por qué cuidarla es clave para tu salud y energía.

La bronquitis en bebés es una de las afecciones respiratorias más frecuentes durante los primeros años de vida. Sus síntomas, aunque en muchos casos leves, pueden generar preocupación en padres primerizos o incluso en quienes ya han pasado por otros procesos respiratorios con sus hijos. Reconocer los signos, saber cómo actuar en casa y cuándo consultar al médico es esencial para proteger la salud del bebé.

¿Qué es la bronquitis en bebés?

La bronquitis infantil es una inflamación de los bronquios, las vías respiratorias que conducen el aire hacia los pulmones. En bebés, esta inflamación suele ser de origen viral y aparece tras un resfriado común. Al afectar unas vías respiratorias muy pequeñas y sensibles, puede interferir con la capacidad del bebé para respirar, dormir o alimentarse correctamente.

Aunque el término «bronquitis» se usa de forma general, en los bebés es más común que se trate de una bronquiolitis, que afecta las vías más pequeñas llamadas bronquiolos. Ambas condiciones comparten síntomas similares y requieren una vigilancia especial durante los primeros días de evolución.

Diferencias entre bronquitis y bronquiolitis en bebés

Aunque a menudo se confunden, la bronquitis y la bronquiolitis tienen diferencias importantes:

  • La bronquitis suele implicar inflamación de los bronquios más grandes y se da en niños un poco mayores. Suele tratarse con antibioticos.
  • La bronquiolitis afecta a bebés menores de dos años y compromete los bronquiolos, dificultando la entrada y salida de aire. Suele tratarse con broncodilatadores y corticoides.

En ambos casos, la atención precoz y el control de los síntomas son fundamentales para evitar complicaciones.

Causas más comunes de la bronquitis infantil

La mayoría de los casos de bronquitis en bebés tienen un origen viral. Entre los virus más frecuentes se encuentran:

  • Virus sincitial respiratorio (VRS)
  • Virus de la influenza
  • Virus parainfluenza
  • Rinovirus y metapneumovirus

Estos virus se propagan con facilidad por contacto directo con secreciones respiratorias o superficies contaminadas. Por eso es tan importante extremar las medidas de higiene, sobre todo en guarderías o en presencia de hermanos mayores con síntomas.

Principales síntomas de bronquitis en bebés

Los signos de bronquitis en bebés pueden variar en intensidad y evolucionar a lo largo de varios días. A continuación, te contamos los más frecuentes para ayudar a los padres a reconocerlos a tiempo:

Tos seca que se vuelve productiva

Es habitual que la bronquitis comience con una tos seca, sin moco, que posteriormente evoluciona a una tos más profunda y productiva. En esta fase, pueden aparecer mucosidades de color claro, amarillento o verdoso, lo que indica la presencia de secreciones en las vías respiratorias.

Congestión nasal y estornudos

Los síntomas suelen parecerse a los de un resfriado común al principio. El bebé puede tener la nariz tapada, estornudar con frecuencia y presentar abundante mucosidad, lo cual también afecta a su capacidad para respirar y alimentarse correctamente. Aquí cobran especial importancia los lavados nasales.

Fiebre leve e irritabilidad

Muchos bebés presentan fiebre moderada, acompañada de malestar general, escalofríos, llanto más frecuente e irritabilidad. La fiebre es una respuesta habitual del organismo frente a la infección viral que suele causar la bronquitis.

Dificultad para respirar y sibilancias

Uno de los signos más característicos es la respiración acelerada, que puede ir acompañada de sibilancias o silbidos al exhalar. Algunos bebés muestran un esfuerzo evidente al respirar, con hundimiento de las costillas (tiraje intercostal) y fatiga al intentar comer o dormir.

Falta de apetito o rechazo a la alimentación

Es común que el bebé rechace el pecho o el biberón debido a la congestión y al esfuerzo que le supone alimentarse mientras tiene dificultad respiratoria. Esta pérdida de apetito puede durar varios días y requiere un seguimiento cuidadoso.

En general, estos síntomas tienden a mejorar gradualmente con cuidados adecuados, aunque en algunos casos es necesario un seguimiento médico más estrecho. Cuando la bronquitis o la bronquiolitis progresan hacia una fase mucosa con acumulación de secreciones, la fisioterapia respiratoria pediátrica puede ayudar de forma significativa a mejorar la ventilación y facilitar la recuperación.

¿Cuándo acudir al médico de forma urgente?

Es fundamental buscar atención médica inmediata si el bebé presenta:

  • Labios o piel azulados
  • Pausas al respirar, respiración superficial o muy acelerada
  • Fatiga extrema al punto de no poder alimentarse
  • Llanto débil o dificultad para mantenerse despierto
  • Deshidratación evidente: boca seca, no moja pañales, llanto sin lágrimas
  • Fiebre alta persistente, sobre todo en menores de 5 meses
Fotografía de una mama abrazando a su hijo recien nacido en la cama, dandole cuidados.

Cuidados en casa: cómo aliviar los síntomas

En la mayoría de los casos, la bronquitis viral en bebés puede tratarse en casa con medidas sencillas que ayuden a aliviar las molestias y favorecer la recuperación. Una de las acciones más efectivas es realizar lavados nasales frecuentes con suero fisiológico, ya que esto permite despejar las vías respiratorias y facilita tanto la respiración como la alimentación. También es recomendable mantener al bebé en una posición semi-incorporada durante el descanso, especialmente por la noche, para ayudarle a respirar mejor y evitar la acumulación de secreciones.

Ofrecer líquidos con mayor frecuencia, incluso en tomas más cortas de lo habitual, puede ser de gran ayuda para prevenir la deshidratación, sobre todo si el bebé tiene fiebre o está comiendo menos. Es fundamental, además, evitar exponer al niño a ambientes con humo, polvo, perfumes fuertes u otros agentes irritantes que puedan agravar la inflamación de las vías respiratorias.

En caso de fiebre, el uso de paracetamol puede ser una opción segura para aliviar el malestar, siempre y cuando sea indicado por el pediatra y se respeten las dosis adecuadas para la edad y el peso del bebé. Con estas medidas de apoyo, muchos pequeños mejoran en pocos días sin necesidad de tratamientos más complejos.

Casos especiales: bebés con enfermedades de base

En bebés con cardiopatías congénitas, enfermedades pulmonares crónicas, fibrosis quística o trastornos inmunitarios, la bronquitis puede evolucionar más rápido y con mayores complicaciones. En estos casos, cualquier síntoma respiratorio debe valorarse precozmente por un profesional.

¿Cómo trata el médico la bronquitis en bebés?

El pediatra evaluará los síntomas, la saturación de oxígeno y el estado general del bebé. En la mayoría de los casos no se necesitan medicamentos específicos, ya que los antibióticos no son útiles contra virus.

En situaciones más complejas, el médico puede indicar:

  • Oxigenoterapia
  • Hidratación intravenosa
  • Hospitalización para vigilancia respiratoria
  • Monitoreo con pulsioxímetro si hay sospecha de hipoxia

La recuperación es gradual, y en pocos días los síntomas tienden a disminuir.

El rol de la fisioterapia respiratoria en la bronquitis

En el contexto de la bronquitis o bronquiolitis, la fisioterapia respiratoria pediátrica puede ser una herramienta muy valiosa, pero es crucial respetar los tiempos adecuados de intervención.

No debe realizarse fisioterapia respiratoria durante la fase aguda de la bronquiolitis, ya que puede irritar aún más las vías respiratorias. En cambio, debe esperarse a la fase mucosa, cuando el bebé ya ha superado la etapa de inflamación aguda y comienza a acumular secreciones.

En esta fase, el profesional puede aplicar técnicas de drenaje de secreciones adaptadas a la edad y condición del bebé, lo que ayuda a:

  • Eliminar el exceso de moco
  • Mejorar la capacidad respiratoria
  • Favorecer el descanso y la alimentación
  • Aumentar la concentración de oxígeno en sangre de forma notable

La fisioterapia respiratoria debe ser siempre aplicada por un profesional especializado, que valore la fase clínica y personalice el tratamiento.

Prevención: cómo evitar contagios

Aunque no siempre es posible prevenir una bronquitis, sí se puede reducir considerablemente el riesgo de contagio adoptando medidas básicas de higiene en el entorno del bebé. Lavarse las manos con frecuencia antes de tocar al pequeño es una de las formas más eficaces de frenar la transmisión de virus. También es importante evitar el contacto directo con personas que tengan síntomas de resfriado, aunque parezcan leves, ya que los virus respiratorios se propagan fácilmente a través del aire o el contacto con superficies contaminadas.

Otra medida útil es no compartir utensilios, vasos o chupetes entre el bebé y otras personas, lo que ayuda a limitar el intercambio de secreciones. Mantener los espacios bien ventilados y libres de humo de tabaco también contribuye a proteger las vías respiratorias del niño, especialmente durante sus primeros meses de vida, cuando su sistema inmunológico aún se está desarrollando.

Educarse, observar y actuar de forma informada es la mejor forma de cuidar a los más pequeños ante este tipo de enfermedades respiratorias. Si tienes cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros y estaremos encantados de ayudarte.

Compartir:
0 0 votos
Puntua este artículo
0 Comentarios
Más antiguos
Más recientes
Opiniones en línea
Ver todos los comentarios