Si has recibido un informe radiológico con la palabra «atelectasia» y no sabes muy bien qué significa, o simplemente quieres entender qué le ocurre a tus pulmones cuando se produce este fenómeno, estás en el lugar adecuado.
La atelectasia pulmonar es uno de los hallazgos más frecuentes en radiografías torácicas, especialmente tras una cirugía, tras neumonías repetidas o en personas que han pasado tiempo encamadas. En este artículo te explicamos qué es, por qué ocurre, qué síntomas puede producir y qué papel tiene la fisioterapia respiratoria en su manejo.

¿Qué es la atelectasia? Definición y fisiopatología
La atelectasia es el colapso parcial o total de los alvéolos pulmonares, las pequeñas bolsas de aire donde se produce el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Cuando esos alvéolos se colapsan, esa zona del pulmón deja de participar en el intercambio gaseoso en mayor o menor medida según la extensión del colapso.
Para entenderlo mejor, imagina que cada alvéolo es como un globo pequeño. Normalmente, una sustancia llamada surfactante recubre la superficie interior de ese globo y evita que sus paredes se peguen entre sí al vaciarse. Cuando algo interrumpe ese mecanismo, los globos se colapsan y la zona queda sin aire.
Es importante aclarar desde el principio que la atelectasia no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de otra causa subyacente. También es frecuente que los pacientes la confundan con otras entidades como por ejemplo: el neumotórax es la entrada de aire en el espacio pleural, fuera del pulmón, no un colapso de los alvéolos desde dentro; la consolidación hace referencia a la ocupación de los alvéolos por fluido o material inflamatorio, como ocurre en la neumonía. Son términos que pueden sonar similares en un informe radiológico, pero describen situaciones distintas.
Ante cualquier síntoma respiratorio o hallazgo en una prueba de imagen, consulta siempre con tu médico. Solo un profesional sanitario puede interpretar tu situación clínica de forma contextualizada.
Tipos de atelectasia: clasificación fisiopatológica
Los radiólogos y neumólogos clasifican la atelectasia según el mecanismo que la origina. Conocer los tipos te ayudará a entender mejor lo que puede indicar tu informe:
- Obstructiva o por absorción: un tapón de moco, un cuerpo extraño o un tumor bloquea un bronquio. El aire que había más allá del bloqueo es absorbido por la sangre y el alvéolo colapsa. Es la más frecuente en adultos hospitalizados.
- Compresiva o pasiva: una presión externa aplasta el pulmón desde fuera. Un derrame pleural abundante o un neumotórax son causas habituales.
- Por contracción: la fibrosis del tejido impide que el pulmón se expanda con normalidad.
- Adhesiva o por déficit de surfactante: los alvéolos no tienen la «película protectora» que los mantiene abiertos. Es característica de los recién nacidos prematuros y del síndrome de distrés respiratorio neonatal.
Un error habitual es creer que la atelectasia produce una alteración obstructiva de la función pulmonar. En realidad, al reducir el volumen disponible para la ventilación, genera un patrón restrictivo: el pulmón ventila menos porque tiene menos espacio funcional.
Causas de la atelectasia y factores de riesgo
Entre los factores de riesgo más relevantes encontramos:
- Cirugía con anestesia general: los anestésicos y los relajantes musculares inhiben la tos y la respiración espontánea profunda. La atelectasia postoperatoria es uno de los problemas respiratorios más comunes en el periodo perioperatorio.
- Obesidad: el exceso de peso abdominal reduce el movimiento del diafragma, especialmente en posición tumbada, y favorece el colapso de las bases pulmonares.
- Tabaquismo: aumenta la producción de secreciones y deteriora el aclaramiento mucociliar, lo que facilita la formación de tapones.
- Opioides y sedantes: deprimen el impulso respiratorio y reducen la profundidad de las respiraciones.
- Encamamiento prolongado sin cambios posturales: la posición supina mantenida favorece el acúmulo de secreciones en las bases.
- Dolor torácico o abdominal: el paciente respira de forma superficial para evitar el dolor, lo que impide la expansión pulmonar completa y la tos eficaz.
- Enfermedades previas: asma, EPOC, bronquiectasias o fibrosis quística aumentan el riesgo por hipersecreción y alteración del aclaramiento.
- Debilidad de la musculatura respiratoria: distrofia muscular, lesión medular o enfermedades neuromusculares limitan la capacidad de inspirar profundo y toser.
Síntomas de la atelectasia
Los síntomas de la atelectasia dependen de su extensión, de la rapidez con la que se ha desarrollado y de la reserva pulmonar que tiene cada persona. No todas las atelectasias producen síntomas.
Señales de alarma que requieren atención sanitaria urgente:
- Dificultad respiratoria de aparición súbita o que empeora progresivamente.
- Labios, dedos o uñas de color azulado (cianosis).
- Dolor torácico intenso.
- Frecuencia cardíaca muy elevada sin causa aparente.
- Confusión, somnolencia o dificultad para mantenerse despierto.
Si tienes dudas, no esperes. Los síntomas descritos no son exclusivos de la atelectasia, y solo un médico puede establecer un diagnóstico diferencial correcto.

Papel de la fisioterapia respiratoria en la atelectasia
La fisioterapia respiratoria tiene un papel fundamental en el tratamiento de la atelectasia, especialmente mediante estrategias de reclutamiento pulmonar y manejo de secreciones. Tras la valoración clínica, que incluye auscultación pulmonar, análisis del patrón ventilatorio, saturación de oxígeno, eficacia de la tos y movilidad torácica, el fisioterapeuta selecciona técnicas dirigidas a reexpandir las zonas colapsadas del pulmón y mejorar la ventilación alveolar.
Actualmente, las técnicas con mayor utilidad clínica son las maniobras de hiperinsuflación pulmonar. Entre ellas destaca el air stacking, realizado mediante resucitador manual tipo Ambú, válvula unidireccional o dispositivos de asistencia mecánica a la tos. Estas técnicas permiten acumular varias insuflaciones consecutivas hasta alcanzar mayores volúmenes pulmonares, generando presión positiva que favorece tanto la apertura alveolar como el desplazamiento de secreciones hacia vías aéreas proximales para su posterior eliminación.
En determinados pacientes también puede emplearse ventilación mecánica no invasiva (VMNI) con objetivo de reclutamiento pulmonar, especialmente cuando existe hipoventilación, debilidad muscular respiratoria o dificultad para mantener una expansión pulmonar adecuada de forma espontánea. La aplicación de presión positiva ayuda a reabrir unidades alveolares colapsadas y a mejorar el intercambio gaseoso.
Es importante señalar que la fisioterapia respiratoria siempre debe integrarse dentro del manejo multidisciplinar del paciente y realizarse bajo supervisión profesional, especialmente cuando se utilizan técnicas instrumentales o dispositivos de presión positiva.

Cuándo consultar con un profesional
Si has recibido un informe radiológico con el término atelectasia y no entiendes qué significa para tu situación concreta, el primer paso es preguntarle a tu médico. No existe una respuesta universal sobre si una atelectasia es grave o no: depende de su extensión, de su causa, de tu historial clínico y de muchos otros factores que solo el profesional que te atiende puede valorar.
Si ya tienes un diagnóstico y te han indicado fisioterapia respiratoria, busca un profesional con formación específica en esta área.
Y si en algún momento presentas dificultad respiratoria intensa, cianosis, dolor torácico severo o cualquiera de las señales de alarma descritas en este artículo, no esperes: acude a urgencias o llama a los servicios de emergencia. En situaciones de compromiso respiratorio agudo, el tiempo importa.
La atelectasia tiene en muchos casos buen pronóstico cuando se identifica a tiempo, se trata la causa subyacente y se aplican las medidas de fisioterapia respiratoria adecuadas. Con información clara y el acompañamiento de los profesionales correctos, es posible afrontar este proceso con mucho más seguridad.



