Mocos en recién nacidos: guía completa para padres

Tabla de contenidos

Lo más visto:

Logotipo de Fisiotórax blanco

Expertos en fisioterapia respiratoria

Tu respiración influye más de lo que crees. Descubre por qué cuidarla es clave para tu salud y energía.

Los mocos en los recién nacidos son una condición común y, en la mayoría de los casos, completamente normal. Su función es proteger, humedecer y limpiar las vías respiratorias, aunque pueden interferir con la respiración y la alimentación del bebé si se acumulan en exceso.

Es fundamental entender por qué aparecen, cómo aliviarlos adecuadamente y cuándo es necesario acudir al pediatra.

¿Por qué aparecen mocos en los recién nacidos?

Los bebés, especialmente en sus primeras semanas de vida, tienen un sistema respiratorio inmaduro y muy sensible al entorno. Entre las causas más frecuentes de la presencia de mocos en esta etapa se encuentran:

  • Sistema inmaduro: Las vías nasales son muy estrechas y producen moco para limpiarlas.
  • Adaptación al ambiente: El moco ayuda a filtrar, calentar y humedecer el aire que respira el bebé.
  • Regurgitaciones y llanto: El ácido del estómago y el llanto desconsolado pueden provocar o mover moco.
  • Infecciones leves o alergias: Pueden provocar una mucosidad más espesa o con cambio de color, como parte de los primeros síntomas de un resfriado.

En todos estos casos, la producción de moco es una defensa natural del organismo que actúa como barrera frente a gérmenes y agentes irritantes.

Cómo aliviar la congestión nasal en el bebé

Cuando los mocos dificultan la respiración o la alimentación, es recomendable ayudar al bebé a expulsarlos utilizando métodos seguros y respaldados por profesionales sanitarios.

1. Lavados nasales con suero fisiológico

Los lavados nasales son el método más eficaz y seguro para eliminar el exceso de mucosidad.
Se recomienda usar suero fisiológico con una jeringa especializada: pequeña (unos 3ml) y con nebulizador en la punta, esto introducirá suavemente el líquido en la nariz, ablandará el moco y facilitará su salida sin causar molestias.

2. Nebulización con suero fisiológico

La nebulización con suero es una técnica segura y eficaz que consiste en la inhalación de suero fisiológico a través de un nebulizador, lo cual ayuda a fluidificar la mucosidad de manera natural sin intervención directa.

Esta práctica es ideal como paso previo a los lavados nasales, especialmente en casos de congestión persistente.

3. Humidificación del ambiente, ¿sí o no?

El uso de un humidificador puede ser beneficioso para mantener el ambiente húmedo, especialmente en épocas de calefacción o en climas secos, ya que ayuda a evitar que la mucosidad se endurezca y facilite su expulsión.

Sin embargo, su uso debe ser responsable. Si la humedad ambiental supera el 60%, aumenta el riesgo de proliferación de hongos, bacterias y ácaros. Además, si queda agua estancada en el depósito del humidificador, pueden generarse microorganismos que, al encender el dispositivo, serán inhalados por el bebé.

Por ello, se recomienda utilizar un higrómetro para mantener el nivel de humedad entre el 40 % y el 60 %, y limpiar el humidificador a conciencia después de cada uso, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.

4. Baños de vapor

Exponer al bebé a vapor durante unos minutos en un baño cerrado y cálido puede suavizar la mucosidad, facilitando su eliminación posterior. Esta técnica es natural y no invasiva.

5. Posición elevada al dormir

Elevar ligeramente la cabecera del colchón puede contribuir a una mejor respiración durante el sueño. No obstante, cualquier modificación en la postura del bebé debe ser consultada con el pediatra.

Métodos desaconsejados para aliviar los mocos en el bebé

Aunque existen múltiples productos y soluciones populares para aliviar la congestión nasal en bebés, no todos son seguros ni recomendables en recién nacidos. Desde la práctica clínica en fisioterapia respiratoria infantil, hay algunos métodos que se desaconsejan de forma clara por los posibles riesgos que conllevan.

Aspiradores nasales

El uso de aspiradores nasales, especialmente aquellos que generan succión manual o mecánica, no está recomendado. Un uso inadecuado puede provocar presiones internas excesivas en las vías respiratorias del bebé, lo que podría llegar a afectar al oído medio y al tímpano.

Además, la succión directa puede irritar las mucosas nasales, generar inflamación y aumentar la producción de moco como mecanismo de defensa, empeorando el problema a medio plazo. Por este motivo, se priorizan técnicas más fisiológicas como la nebulización con suero fisiológico y los lavados nasales con jeringas especializadas, que permiten una limpieza profunda sin generar presión ni dañar las fosas nasales.

Vicks Vaporub y productos similares

El uso de ungüentos mentolados como Vicks Vaporub está totalmente desaconsejado en bebés, especialmente en menores de dos años. Estos productos contienen sustancias como mentol, alcanfor o eucalipto, que pueden resultar irritantes para las vías respiratorias inmaduras.

Su aplicación puede provocar aumento de la producción de moco, broncoespasmo o dificultad respiratoria, además de reacciones cutáneas si se aplican sobre la piel sensible del bebé. A pesar de la creencia popular de que “destapan la nariz”, en bebés pequeños pueden tener el efecto contrario y suponer un riesgo innecesario.

¿Cuándo acudir al pediatra?

En ciertos casos, la presencia de mocos puede indicar una afección más seria. Se recomienda consultar con un profesional médico si se presentan los siguientes signos:

  • Tos persistente
  • Moco verdoso o amarillento acompañado de fiebre
  • Respiración agitada, con aleteo nasal o sonidos anormales
  • Dificultad marcada para alimentarse o dormir
  • Síntomas adicionales como irritabilidad, somnolencia desproporcionada o rechazo del alimento

Recomendaciones finales

  • La presencia de mocos en los recién nacidos suele ser parte de su proceso de adaptación al entorno.
  • La higiene nasal debe realizarse con técnicas suaves, seguras y con respaldo profesional.
  • Se desaconseja el uso de aspiradores por los posibles riesgos que implican.
  • La nebulización y los lavados con jeringas especializadas son las opciones más recomendadas para garantizar una limpieza eficaz y respetuosa con las delicadas vías respiratorias del bebé.

Ante cualquier duda o persistencia de síntomas, siempre es recomendable acudir a un pediatra o fisioterapeuta respiratorio infantil.

Compartir:
0 0 votos
Puntua este artículo
0 Comentarios
Más antiguos
Más recientes
Opiniones en línea
Ver todos los comentarios