La acumulación de mocos en el oído es una situación frecuente que puede generar malestar, sensación de taponamiento e incluso pérdida auditiva temporal. Este fenómeno está directamente relacionado con el funcionamiento de la trompa de Eustaquio, el conducto que comunica la nariz con el oído medio.

¿Por qué aparecen mocos en el oído?
La expresión “tiene mocos en el oído” hace referencia a la presencia de secreción mucosa en el oído interno, una condición que suele producirse cuando la trompa de Eustaquio se encuentra bloqueada. Este conducto es responsable de mantener la presión adecuada entre el oído medio y el ambiente exterior. Sin embargo, ante una inflamación, su capacidad de drenaje se ve reducida, provocando la acumulación de mucosidad que puede subir desde la nariz o incluso producirse en el propio oído.
Este tipo de acumulación mucosa es más común en niños, aunque puede afectar a personas de cualquier edad, especialmente durante procesos respiratorios o alérgicos.
Causas frecuentes de mucosidad en el oído
La presencia de moco en el oído suele tener un origen multifactorial. Las principales causas identificadas incluyen:
Infecciones respiratorias
Durante gripes, resfriados o sinusitis, la producción de moco se incrementa notablemente. La mucosidad generada puede ascender por la trompa de Eustaquio hasta el oído medio, obstruyendo el paso de aire y acumulándose en el interior.
Reacciones alérgicas
La exposición al polvo, polen o ácaros provoca una respuesta inflamatoria que incrementa la secreción nasal. Este exceso de mucosidad puede afectar negativamente la ventilación del oído.
Otitis media seromucosa
Esta condición consiste en una inflamación del oído medio acompañada de producción de mucosidad interna. En muchos casos, no hay infección, pero sí una acumulación persistente de líquido que afecta la audición.
Disfunción de la trompa de Eustaquio
Cuando esta estructura no cumple correctamente su función de ventilación, el oído medio queda aislado, acumulando secreción y generando presión.
Síntomas comunes
Los síntomas que indican la presencia de moco en el oído son variados y pueden confundirse con otras afecciones auditivas. Entre los más frecuentes destacan:
- Sensación de oído tapado o lleno
- Pérdida auditiva leve o moderada
- Presión o molestia persistente
- Dolor de oído o cefalea leve
- Episodios de mareo o desequilibrio
Estas molestias suelen intensificarse en situaciones donde la trompa de Eustaquio permanece inflamada por un largo periodo, impidiendo la correcta ventilación del oído medio.

Tratamientos y remedios caseros
En la mayoría de los casos, la mucosidad en el oído desaparece por sí sola al cabo de unos días o semanas. No obstante, existen métodos que pueden aliviar los síntomas y facilitar la eliminación del moco:
Inhalación de vapor
La exposición al vapor de agua caliente, idealmente con infusiones de manzanilla o eucalipto, ayuda a fluidificar la mucosidad acumulada en las vías respiratorias y el oído, favoreciendo su drenaje natural.
Maniobras de deglución
Acciones como tragar saliva, bostezar, beber o mascar chicle estimulan la apertura de la trompa de Eustaquio, permitiendo el equilibrio de presiones en el oído medio.
Maniobra de Valsalva
Consiste en tapar la nariz y soplar suavemente con la boca cerrada. Esta técnica puede ayudar a igualar la presión en el oído, pero debe realizarse con cuidado para evitar dañar el tímpano.
Aplicación de calor local
Las compresas tibias colocadas en la zona auricular pueden aliviar la molestia y mejorar la circulación en la región.
Prevención y cuidados recomendados
Para evitar que se acumulen mocos en el oído, especialmente en personas propensas a infecciones respiratorias o alergias, se recomienda:
- Controlar adecuadamente las alergias con tratamiento médico.
- Mantener una correcta hidratación, especialmente durante procesos gripales.
- Evitar cambios bruscos de presión sin preparar los oídos.
- Realizar lavados nasales frecuentes, ya que ayudan a eliminar la mucosidad de los senos paranasales y pueden prevenir otitis por acumulación
Estos hábitos contribuyen a mantener el sistema auditivo libre de obstrucciones y reducen el riesgo de complicaciones.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Si bien en muchos casos el problema se resuelve sin intervención médica, existen situaciones en las que es recomendable consultar a un otorrinolaringólogo:
- Persistencia de los síntomas durante más de dos semanas
- Dolor de oído intenso o recurrente
- Pérdida de audición progresiva
- Presencia de secreción purulenta
- En niños pequeños, por su impacto en el desarrollo del lenguaje y la audición
Una evaluación médica permite descartar complicaciones como infecciones crónicas o perforación del tímpano.



