La gripe estacional representa una de las principales causas de enfermedades respiratorias a nivel mundial. Dentro de los virus implicados, el subtipo Influenza A (H3N2) ha generado especial atención debido a su transmisibilidad, sintomatología agresiva y potencial de generar brotes epidémicos estacionales. A continuación, te contamos su comportamiento clínico, epidemiológico y las medidas de control recomendadas.

¿Qué es el virus H3N2?
La influenza es una enfermedad infecciosa aguda causada por el virus del mismo nombre. A los seres humanos afectan principalmente los tipos A y B. Dentro del tipo A existen más de cien subvariantes, que se clasifican según dos proteínas de superficie: Hemaglutinina (H) y Neuraminidasa (N). De esta forma, se identifican subtipos como H1N1, H3N2 y H5N1.
El virus Influenza A (H3N2) es uno de los responsables de epidemias gripales anuales. En particular, la variante denominada H3N2v (virus variante) se originó por transmisión desde cerdos a humanos, siendo detectada por primera vez en Estados Unidos en 2010. Esta variante incluye el gen M, compartido con el virus pandémico H1N1, el cual incrementa su capacidad de transmisión entre humanos.
Transmisión y población en riesgo
El virus H3N2 se transmite mediante gotas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar. También puede persistir en superficies durante un tiempo variable, facilitando su propagación en ambientes cerrados y con poca ventilación.
Aunque puede afectar a cualquier persona, los grupos con mayor vulnerabilidad incluyen:
- Adultos mayores
- Niños menores de cinco años
- Mujeres embarazadas
- Personas con enfermedades crónicas o inmunosupresión
Síntomas comunes del H3N2
La infección por H3N2 se manifiesta con una sintomatología marcada, de aparición súbita y severa. Los síntomas más comunes son:
- Fiebre superior a 39°C
- Dolor articular y muscular
- Tos frecuente e intensa
- Cefalea
- Congestión nasal
- Estornudos
- Pérdida de apetito
- Malestar general
Dada su intensidad, estos síntomas suelen limitar la actividad normal del paciente y pueden derivar en complicaciones respiratorias, especialmente en personas con factores de riesgo.

Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico clínico puede complementarse con pruebas rápidas de detección de antígenos o pruebas moleculares como la PCR. El tratamiento incluye antivirales específicos en fases tempranas, acompañados de medidas de soporte como hidratación, reposo y control sintomático.
Se desaconseja la automedicación, dado que puede enmascarar los síntomas y retrasar un tratamiento adecuado. Las autoridades sanitarias insisten en que el acceso temprano a atención médica reduce las complicaciones y mejora el pronóstico.
Vacunación: principal herramienta de prevención
La vacuna antigripal anual contiene protección contra los subtipos H1N1, H3N2 y variantes de influenza B. La vacunación es una estrategia eficaz que puede reducir entre un 75% y 90% los casos de neumonía y prevenir entre 50% y 60% de las muertes relacionadas con influenza.
Esta medida es especialmente importante para grupos de riesgo, trabajadores del sector salud, personas mayores de 60 años y niños pequeños.

Medidas complementarias de prevención
Además de la vacunación, se recomienda adoptar hábitos higiénicos y de distanciamiento social durante los picos de transmisión:
- Evitar el saludo de mano o beso
- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón
- Cubrirse al toser o estornudar
- Evitar lugares concurridos si se presentan síntomas
- Mantener una alimentación rica en vitaminas A y C, presentes en alimentos como zanahoria, naranja, mandarina, lima, limón y piña
Perspectivas epidemiológicas
El virus H3N2, como otros subtipos de influenza, tiene una alta capacidad de mutación, lo cual obliga a un monitoreo constante por parte de los sistemas de salud pública. La incorporación del gen M en variantes como H3N2v representa un reto adicional, al incrementar la transmisibilidad y potencial de brotes más amplios.
El fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la adherencia a las recomendaciones preventivas y la cobertura vacunal son los pilares para el control efectivo de esta enfermedad.
La gripe causada por el virus Influenza A (H3N2) es una enfermedad respiratoria de alta transmisibilidad, con síntomas severos y capacidad de generar brotes estacionales importantes. El conocimiento adecuado de su comportamiento clínico y epidemiológico, junto con estrategias de prevención efectivas como la vacunación, son esenciales para mitigar su impacto en la salud pública.
La cooperación de la población, el cumplimiento de medidas higiénicas y el fortalecimiento del sistema sanitario son fundamentales para enfrentar esta y otras variantes emergentes de influenza.



