La tos es uno de los síntomas más comunes que todos hemos experimentado alguna vez, pero también uno de los más malinterpretados. La tos no es tu enemiga, de hecho, en muchos casos, es una de las herramientas más eficaces que tiene tu cuerpo para defenderse.
Y aunque solemos buscar cómo “quitar la tos” lo más rápido posible, en realidad deberíamos preguntarnos por qué está ahí y qué intenta limpiar.

¿Qué es la tos y para qué sirve?
La tos es un reflejo natural del cuerpo. Es un mecanismo de defensa diseñado para expulsar aire de manera violenta y rápida desde los pulmones hacia el exterior, con el objetivo de eliminar sustancias irritantes, mucosidad, gérmenes o cuerpos extraños de las vías respiratorias.
La tos es muy importante para expulsar secreciones. Muchas veces nos preguntan si se puede evitar o suprimir, y la verdad es que no siempre debería hacerse. De hecho, dentro de la fisioterapia respiratoria, en muchos casos, forzamos la tos del paciente para expectorar secreciones y dejar las vías aéreas limpias. No es simplemente una reacción molesta, sino una acción terapéutica vital.
Tipos de tos: seca, productiva y más
No todas las toses son iguales. Diferenciar los tipos de tos puede ayudarte a identificar qué la está causando y si deberías preocuparte.
Tos seca
- No produce flemas.
- Es irritativa, persistente y a menudo dolorosa.
- Común en infecciones virales, irritación por contaminación o alergias.
Tos productiva
- Acompañada de mucosidad o flema.
- Es la forma en la que el cuerpo expulsa secreciones.
- Muy relevante en cuadros de bronquitis, resfriados avanzados, EPOC.
Como decía antes, en muchos casos está contraindicado suprimir la tos, ya que está cumpliendo una función protectora.
Tos aguda, subaguda y crónica
- Aguda: menos de 3 semanas.
- Subaguda: entre 3 y 8 semanas.
- Crónica: más de 8 semanas.

¿Qué causa la tos?
Las causas pueden ir desde algo leve hasta condiciones médicas más complejas. Aquí te dejo las más comunes:
- Infecciones respiratorias: Como el resfriado común, la gripe, bronquitis o incluso COVID-19. Es típico tener tos seca al principio y luego evolucionar hacia una tos con flema.
- Alergias y asma: Pueden causar una tos persistente, especialmente de noche o al estar en contacto con alérgenos como polvo, moho o polen.
- Reflujo gastroesofágico: El ácido que sube del estómago puede irritar la garganta y causar tos seca, especialmente acostado o al dormir.
- Tabaco o exposición a irritantes: El humo, el polvo o productos químicos pueden provocar tos crónica.
- Fármacos (como los inhibidores de la ECA): Algunos medicamentos para la presión pueden producir tos como efecto secundario.
- Secreciones acumuladas: Muchas enfermedades como la neumonía o la EPOC, generan mucosidad, y por lo tanto tos para ayudar al cuerpo a expulsarla. Aquí es donde entra una parte muy importante del tratamiento de la fisioterapia respiratoria: ayudar al cuerpo a expulsar esas secreciones. La tos es clave para dejar las vías aéreas limpias, y es por eso que en fisioterapia trabajamos para inducirla o potenciarla de forma controlada.
¿Cómo aliviar la tos sin bloquear su función?
Lo primero es entender si se trata de una tos que necesita ser calmada o una que debe ser estimulada para eliminar mucosidad.
Para la tos productiva:
- Hidratación constante: beber agua ayuda a fluidificar las secreciones.
- Inhalaciones con suero fisiológico.
- Lavados nasales.
- Fisioterapia Respiratoria para expectorar la mucosidad de los bronquios.
Para la tos seca:
- Ambientes húmedos (evita aire acondicionado o calefacción fuerte).
- Agua fresquita, miel, caramelos sin azúcar.
- Evitar irritantes: humo, perfumes, sprays.

¿Cuándo deberías preocuparte por la tos?
La tos es un síntoma habitual, sobre todo en épocas de resfriados o alergias. Pero no siempre es algo pasajero. A veces, puede ser la señal de que algo más serio está ocurriendo en nuestro cuerpo. Conviene consultar con un profesional si la tos se alarga más de tres semanas. A esas alturas, ya no hablamos de un simple catarro. También es importante estar atentos si aparece sangre en la flema, un signo que nunca hay que ignorar.
¿Hay fiebre persistente acompañando la tos? Otro motivo claro para pedir cita médica. Lo mismo ocurre si cuesta respirar con normalidad o si la tos no nos deja dormir por las noches.
Y, por supuesto, si se siente un dolor fuerte en el pecho al toser, lo mejor es no esperar: hay que descartar posibles complicaciones.
Resumiendo, si la tos viene con señales de alarma, mejor no dejarlo pasar.
El papel de la fisioterapia respiratoria en el tratamiento de la tos
La fisioterapia respiratoria es uno de esos enfoques que, aunque no siempre tiene el protagonismo que merece, resulta especialmente eficaz en el manejo de la tos persistente. No se limita a calmar los síntomas: su objetivo es optimizar la mecánica respiratoria y facilitar la eliminación de secreciones acumuladas en los bronquios.
En muchos casos, la tos actúa como una herramienta clave para despejar las vías respiratorias. Es frecuente que algunos pacientes presenten una tos que parece no desaparecer del todo. En realidad, lo que ocurre es que no consiguen expulsar de forma eficaz las secreciones, lo que impide una recuperación completa.
Ahí es donde entra en juego la fisioterapia respiratoria. Mediante técnicas específicas se induce una tos más productiva que ayudar a limpiar las vías aéreas, acelerar la recuperación y reducir el riesgo de complicaciones.



